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August 04 Carta de Javier Methol (sobreviviente tragedia y milagroAndes)CARTA DE JAVIER METHOL A
AGUSTINA
![]() ![]() Por varios lados me ha llegado la carta que reproduzco abajo. Una adolescente, Agustina, le envió a sus amigas un mail, contándoles que estaba leyendo el libro "La sociedad de la nieve", y que tan "copada" la tenía la lectura, que decidió ponerse en contacto con Javier Methol (sobreviviente de los Andes, padre de cuatro hijos cuando el accidente, que estaba casado con Liliana, a la que perdió en la avalancha de nieve que sufrieron en los Andes), para hacerle esta pregunta: ¿cómo es posible que usted le agradezca tanto a Dios, si su esposa murió de una forma tan horrible? Methol le contestó y a Agustina, impresionada, le faltó tiempo para remitir a un montón de gente su respuesta, que éstos a su vez enviaron a otros y así sucesivamente... y que hoy les llega a ustedes. Hola querida Agustina: Te voy a tratar así porque tienes la edad de mi hija menor, así que casi te conozco.- Nada hubiéramos logrado nosotros sin el Amor con el que Dios nos unió en Su Mandamiento: "Ama a tu prójimo como a ti mismo", porque así, unidos, logramos la fe y la esperanza que nos dieron la fuerza para luchar por la vida de todos por igual.- Agustina: El accidente lo causó totalmente un error humano de los pilotos y no podemos culpar a Dios por los errores de los hombres. Y entonces se produjo el primer milagro: "Medio avión, sin alas ni pilotos, increíblemente aterrizó en medio de lo imposible".- Hoy día, expertos de las FFAA expresan que eso es imposible que suceda de nuevo, porque si se hubiera partido un metro antes o un metro después, nadie se hubiera salvado.- Cómo podemos no agradecer a Dios.- Cómo podemos no agradecer a Dios cuando nos mantuvo vivos a pesar de que el mundo nos había dado por muertos, dándonos los medios y el camino para salir. Sí, Agustina, yo sé lo que tú piensas.- ¿Cómo puedo agradecer cuando Liliana murió de una manera tan horrible? Pero yo te digo: Liliana no murió porque nos dejó tanto amor, que sigue viva en nuestros corazones.- Sólo su cuerpo quedó enterrado en la nieve, porque su alma está junto al Señor y todo su amor quedó en mi corazón para que yo lo devolviera a nuestros hijos.Nadie la recuerda por cómo murió y sí, por cómo vivió. Fíjate qué injusto sería yo si viviera llorando su muerte y olvidan do
todos los momentos llenos de amor y felicidad que compartimos mientras vivimos
juntos.- Hoy, cuando la recuerdo o veo una foto suya, sonrío recordando su
amor.-Recuerda, Agustina: las personas mueren recién el día que las olvidamos y
por lo tanto, nunca llores a los que amas porque los mantienes vivos en tu
corazón. Además, la capacidad de amar del ser humano es infinita y puedes amar a
varias personas al mismo tiempo y con la misma fuerza. Yo, después de ser padre
y madre durante cinco años, me volví a casar con Ana María y con ella tuvimos
cuatro hijos más. Amo a Ana María con todas mis fuerzas y ella lo sabe, pero no
he dejado de amar ni a Liliana, ni a mis padres, ni a mis hermanos
fallecidos.- La muestra del amor infinito nos
la da Jesús Cristo, que hasta su vida dio para salvarnos.- Nunca reniegues de
Dios ni de Cristo, que son una misma persona, porque es el único que permanecerá
a tu lado en los peores momentos, consolándote y ayudándote y ten cuenta que,
aunque tú no lo veas, Él siempre te escucha si le hablas desde el corazón,
porque a tu corazón Él te contestará.- Lo hace conmigo siempre que lo
necesito.- Prueba hacerlo con amor y lo comprobarás. Recibe querida Agustina un
cariñoso beso y abrazo de padre, con mi deseo de que, junto a tus seres
queridos, Dios te bendiga y proteja con el mismo Amor que lo hizo con nosotros
en la montaña. Javier Methol ENTREVISTA
A JAVIER METHOL: "...PARA MI ESE FUE EL VERDADERO MILAGRO DE LOS
ANDES..."
(Fuente: www.ivythomas.edu.uy Hecho por:Francisco Cabrera;Juan Bautista Cantú;Camila Gómez;Belén Manfredi;Magdalena Sebé)
Entrevistamos a Javier Methol uno de
los 16 sobrevivientes del catastrófico accidente de los Andes del 13 de octubre
de 1972. Se presentó vistiendo una camisa de color celeste, un jean, una campera
sobre sus hombros, y championes. Él tuvo un trato muy amable con nosotros, se
mantuvo abierto hacia todas las preguntas. Nos dimos cuenta de que no tenía
ningún remordimiento y posterior a la entrevista le mostramos unas preguntas que
ya teníamos planteadas; de las cuales algunas pensamos que no eran muy adecuadas
para preguntar. Él estuvo dispuesto a contestar absolutamente todas ellas y más,
las cuales se nos venían a la cabeza durante la
entrevista. -¿Cuántos años tenias en ese momento? -36. Duplicaba a los mas jóvenes que tenían 18 años -¿Qué puedes recordar de aquella fatídica tarde a bordo del Fairchild de la fuerza aérea? -El vuelo fue de terror, era todo diversión. Cuando nosotros entramos a la Cordillera hubo una tormenta que tapó el avión de nubes. No se veía nada, y era toda gente joven que hacían chistes y bromas. Cuando agarrábamos pozos de aire todos gritaban: “¡Ole!” Uno de ellos agarró el micrófono y dijo: “Por favor abróchense los cinturones para que no se desparramen los cadáveres”... Pero de repente el avión entro en un pozo de aire y empezó a descender 200 o 300 metros y cuando salimos de él, salimos también de las nubes. Estábamos volando a 2 metros por encima de las rocas. Ahí, evidentemente algo iba a suceder; pusieron los motores a toda potencia mientras Liliana y yo rezábamos juntos de la mano. -¿Qué pensaste que iba a suceder? -Mira… sólo Dios lo sabe. Tú la esperanza nunca la perdés. Mientras estás vivo siempre tenés esperanza. De repente se sintió un gran ruido, otro y después un “ghrsssshh", un ruido como que iba arrastrándose el avión y de repente se detuvo. “PARA MI ESE FUE EL VERDADERO MILAGRO DE LOS ANDES”: Medio avión sin alas y sin piloto que lo dirigiera aterrizó en el medio de la Cordillera... ¡Imposible! Sólo Dios pudo hacerlo. -¿Y cómo fue la primera noche allá? -La primera noche hacia un frío tremendo. Enseguida apareció el capitán del equipo de rugby, que se sentía culpable porque él había organizado todo y empezó a rezar y a poner orden. En ese momento se le declaró líder; todos pusimos todo lo que podíamos de nosotros y empezamos a ayudar. Se agarró ropa; nadie dijo esto es mió, esto es tuyo, era del que agarraba, y si había uno que tenía frió se le daba mas ropa. Y con los forros de los asientos se hicieron mantas. Pero el calor más grande no lo daban ni las mantas ni los pulóver, era el calor humano. De entrada tuvimos que atender a los heridos, habían muertos y nos teníamos que ayudar entre todos, a la par, luchando por la vida de los demás; lamentablemente todos no se pudieron salvar. -¿Eras consciente de los que estaba pasando? - Sí totalmente. Un día mi esposa me preguntó: “¿Javier, pensás que vamos a salir de ésta?” Y le respondí: “Mira donde estamos y vivos. Evidentemente si estamos aquí vivos es porque Dios tiene una misión para nosotros.” -¿Nos podrías describir el lugar donde se encontraban? -Era todo blanco, blanco. Nevó como hace muchísimos años que no nevaba. -¿Cómo era la convivencia? -Muy buena. Todos luchaban por el bien de todos y en ningún momento nadie tiro para sí, compartíamos absolutamente todo, la comida, el agua, el abrigo y sobretodo el cariño. -¿Se creó una rutina? -Era según la situación. Era horrible ver que uno estaba muy herido, que el salvataje no llegaba y que se morían. Hubo casos que se hubieran salvado si el rescate llegaba a tiempo. Había dos chicos que no eran médicos pero hicieron de médicos y atendieron esos casos. -Haz un esfuerzo, trata de rescatar algo un hecho, una cara, algo que te impresionó -Te impresionaba todo pero tenías que sobrepasarlo. En la montaña tuvimos la opción de morir o vivir y elegimos vivir. Hicimos lo imposible para que todos vivieran, lamentablemente no todos lo lograron. Había un chico, que murió después, que tenía una pierna engangrenada y estaba muy mal, pero sin embargo era él el que mas espíritu daba y cuando lo iban a atender decía” No, no, atiendan a fulano que esta peor que yo”. El ánimo que daba ese chico era extraordinario -Después de que se les acabaron las provisiones que tenían, ¿cómo hacían para sobrevivir? -Mira… nosotros comíamos un cuadradito de chocolate y la tapita de un desodorante con vino, eso era de mañana y de noche. Después que se acabó todo fuimos a ver si encontrábamos alimento haciendo excursiones en búsqueda de valijas con comida o líquenes en las rocas pero fue todo infructuoso Habíamos intentado comer cualquier cosa, masticar cuero entre algunas, pero ya no quedaba nada... Y en un momento uno de los chicos dijo: “Estamos rodeados de proteínas”.... Se escuchó un silencio y todos comprendimos lo que pasaba, se refería a los cuerpos sin almas de nuestros amigos muertos. Se discutió y ocurrió entonces el acto de más valentía, que fue cuando el chico comió el primer pedazo de carne humana, después de él fueron uno tras otro a seguirlo. -¿Cómo hacían para conseguir el agua? -Los primeros días era derretir hielo en la boca. Si el frió era grande, el hambre era peor y la sed mucho peor. Nosotros derretíamos hielo en la boca o en una botella, el hielo te quemaba los labios y nunca tenías la suficiente agua para satisfacer. Entonces se nos ocurrió poner una chapa a la hora del sol, el cual era muy fuerte, y conseguíamos unas pocas gotitas. No daba para satisfacer la sed pero por lo menos era un sorbo de agua por día. -¿Cómo hacían para no dañarse los ojos? - Se crearon lentes de la nada. Con un plásticos de la revistas de aviación, se cortaron y se pusieron en trozos, se cocieron con cables y así todos tenían lentes. -¿Alguna vez el grupo perdió la esperanza? -Algunos dijeron que se iban a morir y así fue. Pero otros como yo nunca perdieron la esperanza, yo siempre supe que saldría de la montaña. Mi fe era muy grande pero no sólo en Dios, sino en mí y también en todo el grupo. Yo sabía que iba a salir por cuatros razones, mis cuatros hijos -¿Qué sentiste en la avalancha? -La avalancha fue terrible, nosotros pensamos que todo lo malo ya había pasado, no podía pasar nada peor, pero repente sentimos un ruido sordo y en tan sólo segundos estábamos tapados de nieve, fue desesperante. Había un encendedor y en el medio de la oscuridad una pequeña luz se podía ver. El encendedor se empezó a apagar y enseguida nos dimos cuenta que era porque nos quedábamos sin oxígeno; no sabíamos si estábamos un metro bajo la nieve o diez. Había un caño en el avión y lo empezamos a sacar para fuera y luego de unos segundos entró aire. Entonces ya sabíamos que podíamos respirar. El avión estaba tapado por dos metros de nieve. -¿Cuántas personas murieron en el alud? - Ahí murieron nueve personas, el capitán del equipo y Liliana entre otros. -¿Cómo fue el retorno a Montevideo? - Maravilloso, cuando llegué pude ver a mis cuatros hijos. Inocentemente ellos se preguntaban: “¿Papá volvió y mamá?”, pero no me decían nada. La mas chiquita que en ese momento tenia 3 años me preguntó: “¿Y mami?” y yo le dije, mami esta en el cielo junto con Dios, porque era tan buena, tan buena que la necesitaba, pero le dio permiso para hablar contigo cada vez que la necesites, así que mira para el cielo, hablale y ella te va a contestar. Me dijo, “Bueno” y así sucedió. Todos los rugbistas sobrevivientes se fueron a una entrevista en el Christian pero yo me fui con mi familia porque pensé que era más importante estar con ellos. -¿Se siguen viendo con los sobrevivientes? -Si una vez al año por lo menos. Todos juntos es muy difícil porque siempre hay alguno viajando o haciendo esto o lo otro. Todos los 22 de diciembre hacemos una fiesta que al principio era sólo para los sobrevivientes pero hoy en día es para nosotros y nuestras familias... -Bueno muchas gracias, muy amable por toda la información que nos brindó fue un placer entrevistarlo, que nos cuente esta historia tan impactante e interesante. Historia del Milagro y tragedia de los Andes por Lord Buworld (
buword.wordpress.com) Hay episodios en esta vida que lo dejan a uno sin
palabras y analizando su propia existencia. Y lo que es más importante,
preguntándote por qué damos importancia a cosas que comparadas con otras pierden
todo su sentido. Anoche vi un documental que me dejó helado pese a que la
historia ya la conocía desde hacía muchísimos años y que siempre me ha
fascinado. El documental narra lo ocurrido en 1972 en Los Andes. De sobra es conocida aquella tragedia y hazaña de un grupo de muchachos uruguayos, pero por si alguien la desconoce, les resumiré un poco aquel episodio épico de supervivencia y superación de la raza humana.El 13 de Octubre de 1972, un grupo de muchachos, jugadores de rugby, despegó de Uruguay rumbo a Chile para jugar un partido y al mismo tiempo disfrutar de unas pequeñas vacaciones. Aquel equipo, llamado Old Christians jamás jugaría ese partido, pues su avión se estrelló en la Cordillera de Los Andes, en un lugar perdido entre los picos majestuosos andinos. Allí, perdidos, en un paisaje desolado y dominado por el silencio y la nieve, los 24 supervivientes habrían de sufrir lo inimaginable para mantenerse con vida. Con los escasos alimentos que poseían, esperaban con ansiedad un rescate que no llegaría. Al poco se enteraron por radio que la operación de búsqueda había sido suspendida. La imposibilidad de ingerir alimentos les llevaría a la decisión final de alimentarse de los cuerpos de sus compañeros muertos. Aquello se resumía en vivir o morir. No había otra posibilidad. Con temperaturas que bajaban hasta los -30ºC por las noches y con el peligro latente de los aludes, que acabarían con otros ocho compañeros, sufrieron durante 72 días la tortura a la que la vida los estaba sometiendo. Fueron Nando Parrado y Roberto Canessa los que se armaron de valor para afrontar una expedición que finalmente les llevaría a la salvación de todos ellos, cuando se encontraron con el arriero Sergio Catalán.Este documental narra con sus auténticos protagonistas, que vuelven al lugar, aquellos días en los que demostraron una valentía y una capacidad de superación que difícilmente podríamos soportar el resto de los mortales. Con palabras entrecortadas y lágrimas en los ojos, cada uno de ellos da su visión de aquellos 72 días de 1972.Un ejemplo de hasta dónde es capaz el ser humano de superar sus límites. Una hazaña que , 36 años después, sigue levantando el interés de todo el mundo.A mi, por más que vea y lea acerca de esta historia, nunca dejará de provocar mi admiración absoluta.Una historia de auténticos héroes, de ejemplo de solidaridad, de amor por el prójimo, de superación personal. Una de los hechos más fascinantes que la raza humana ha llevado a cabo. Esos héroes que aún viven se llaman: Fernando Parrado, Roberto Canessa, Roy Harley, Antonio Vizintin, Carlitos Páez, Gustavo Zerbino, Javier Methol, Adolfo Strauch, Eduardo Strauch, José Luis Inciarte, Roberto François, Daniel Fernández, Pedro Algorta, Álvaro Mangino, Ramón Sabella y Alfredo Delgado.Dieciséis nombres, dieciséis personas a los que la vida puso al límite de la resistencia humana y a la que vencieron. Mi máximo respeto y la admiración más absoluta. Fotos s de la web www.carlitospaez.com TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://cid-df1f5292f2a8a6a5.spaces.live.com/blog/cns!DF1F5292F2A8A6A5!348.trak Weblogs that reference this entry
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