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    April 28

    Decálogo de manos solidarias

    DECÁLOGO DE LAS MANOS SOLIDARIAS
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    1.- Cuando nuestras manos se acerquen al pobre, al que sufre y espera,
    cuando lo toquen háganlo con respeto,
    porque no tocan una cosa, sino un lugar sagrado, un sacramento doliente,
    dotado de eminente dignidad.
     
    2.- Las manos deben manifestar humildad y agradecimiento,
    porque no se sienten dignas de prestar ese servicio.
    Y deben pedir perdón por no haberlo hecho antes y porque no saben hacerlo bien.
    Naturalmente, nunca pedirán nada a cambio,
    ninguna ventaja material ni afectiva ni siquiera espiritual.
    Sería una profanación del amor, cuya única recompensa es poder amar.
     
    3.- Si quieres curar al pobre déjate también curar por él,
    y así la caridad es compartida con viaje de ida y vuelta.
    "Los pobres son médicos de nuestras llagas,
    y las manos que nos extienden son remedios que nos dan" (Fr. Luis de Granada)
     
    4.- Que tus manos tengan ojos y oídos para que puedan ver y puedan oír;
    que puedan ver y oír todo lo que sufren, lo que esperan
    y lo que verdaderamente necesitan las personas a quienes sirven.
    No vayas a hacer un servicio que no sirve para nada.
    Quizá el mejor servicio sea el de la presencia y la cercanía.
    Y mejor que dar cosas, dar capacidades y oportunidades.
     
    5.- Tiende tus manos al caído y levanta del polvo al marginado,
    que no se contente con las migajas de tu mesa,
    sino que pueda sentarse con dignidad a la mesa de la creación;
    pero lavándole antes los pies y las manos:
    siempre así, de abajo arriba, la mano fuerte y amiga.
     
    6.- Da la mano al pobre para acompañarle en su camino liberador,
    hasta que deje de ser pobre y dependiente,
    hasta que sea persona participativa y creativa.
    Es un camino largo y que pasa siempre por la cruz.
    Porque sin nuestro sufrimiento nuestra tarea no diferiría
    de la asistencia social (Madre Teresa de Calcuta) 
     
    7.- No retrasen tus manos la ayuda,
    porque hace mucho que te esperan,
    porque "la hora de la acción ha sonado ya" (Pablo VI)
    Deprisa "como quien corre a apagar un incendio" (San Vicente de Paúl)
    "Las obras de caridad son las únicas que no admiten demora.
    Nada se interponga en tu propósito y su realización" (San Gregorio Nacianceno)
     
    8.- Que tus manos se conviertan en oración y profecía.
    Oración, porque el sufrimiento es excesivo, nos supera.
    El voluntario cristiano
    "escucha los gemidos sin palabras de quienes han sido silenciados
    y suma su clamor al lamento apagado de quienes sufren"
    (Reflexiones identidad Cáritas)
    Pero hay también profecía.
    Hemos de "denunciar de manera profética toda forma de pobreza y opresión"
    (Sínodo extraordinario de Obispos)
    Cada denuncia nos tiene que comprometer y nos tiene que doler.
     
    9.- Ofrece tus manos doloridas y acepta que puedan ser traspasadas,
    como las de Nuestro Señor Jesucristo.
    La mejor respuesta al dolor es compartirlo,
    como hizo Nuestro Señor Jesucristo.
    La mejor manera de ayudar a los pobres es hacerse pobre,
    como Nuestro Señor Jesucristo (cf. 2 Co. 8, 9).
    ¡Qué pronto se hace pobre el que ama!
     
    10.- Tus manos siempre unidas, no trabajen por su cuenta.
    Es el valor de la colaboración y la coordinación,
    es el sacramento de la comunidad y la comunión.
    Trabajando juntos, con las manos bien unidas, sus dedos bien coordinados,
    es como podemos abrirnos a los sueños y la esperanza,
    que "en esperanza fuímos salvados" (Rom. 8, 24)
     
    Lo nuestro es siempre una sementera,
    pero con semillas de Pascua

    Orar - La gran invocación

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    LA GRAN INVOCACIÓN

    Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
    que afluya Luz a las mentes de los hombres;
    que la Luz descienda a la Tierra.

    Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
    que afluya Amor a los corazones de los hombres;
    que Cristo retorne a la Tierra.

    Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
    que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
    el Propósito que los Maestros conocen y sirven.

    Desde el el Centro que llamamos la raza de los hombres,
    que se realice el Plan de Amor y de Luz
    y selle la puerta donde se halla el mal.

    Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.