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August 04 Canasto de Carbón
Se cuenta la
historia de un anciano que se mantuvo en una granja en las montañas de Kentucky
oriental con su joven nieto.
Cada mañana, el Abuelo
se sentaba temprano
en la mesa
de la cocina para leer su vieja y estropeada Biblia.
Su nieto
que quería ser tal como él, intentó imitarlo de cualquier
manera.Un
día el nieto preguntó, "Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta pero yo no
la entiendo, y lo que logro entender se me olvida en cuanto cierro el libro.
¿Qué hay de
bueno en leer la Biblia? Preguntó el Nieto
El Abuelo
calladamente dejó de echar carbón en la estufa y dijo:
"Baja el
canasto de carbón y ve al río y tráeme un canasto de
agua."
El muchacho
hizo tal y como su abuelo le dijo, aunque toda el agua se salió antes de que él
pudiera volver a la casa.
El abuelo se
rió y dijo, "Tendrás que moverte un poco más rápido la próxima
vez”.
y lo envió
nuevamente al río con el canasto para intentar de
nuevo.
Esta vez,
el muchacho corrió más rápidamente,
pero de nuevo el canasto
estaba vacío antes de que llegara de vuelta a casa.
Ya sin
respiración, le dijo a su abuelo
que era "imposible
llevar agua en un canasto,"
y fue a
conseguir un balde a cambio.
El anciano
dijo: "yo no quiero un balde de agua”;
Yo quiero un canasto de
agua.
Tu puedes hacer esto.
“Tu simplemente no
estás intentando lo suficiente,"
y salió a la
puerta para mirar la prueba del muchacho de
nuevo.
A estas
alturas, el muchacho sabía que era imposible, pero quería mostrar a su abuelo
que aún cuando corriese tan rápido como podía, el agua se saldría antes que
llegase a la casa.
El muchacho
sacó el agua y corrió fuerte, pero cuando llegó donde su abuelo el canasto
estaba de nuevo vacío.
Ya sin poder respirar,
dijo;
"¡Mira
Abuelo, es inútil!"
"¿Por qué piensas que es
inútil"? dijo el anciano,
"Mira dentro del
canasto".
El muchacho
miró el canasto
y por primera vez
comprendió que el canasto parecía diferente.
En lugar de
un sucio canasto carbonero, estaba limpio.
"Hijo –dijo el abuelo -
esto es lo que pasa cuando tu lees la Biblia.
Tal vez no
puedes entender o recordar todo,
pero cuando
la lees, te cambiará el interior.
Ésa es la obra de Dios
en nuestras vidas.
Para
cambiarnos desde adentro
y lentamente
transformarnos en la imagen de Su Hijo."
“En efecto, la
palabra de DIOS es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo, y
penetra hasta donde se dividen el Alma y el Espíritu, los huesos y los tuétanos,
haciendo un discernimiento de los deseos y los pensamientos más íntimos”.
Hebreos 4, 12.
EL
PUENTE
Esta es la historia de un par de hermanos que vivieron juntos y en
armonía por mucchos años. Ellos vivían en granjas separada pero un
día…
Cayeron en un conflicto,
este fue el primer problema serio que tenían en 40 años de cultivar juntos
hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en
forma continua.
Comenzó con un pequeño
malentendido y fue creciendo … hasta que explotó en un intercambio de
palabras amargas seguido de semanas de silencio.
- Una mañana alguien
llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con
herramientas de carpintero "Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el
extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja
y yo pueda ser de ayuda en eso".
-"Sí", dijo el
mayor de los hermanos, "tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado
del arroyo, en aquella granja vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano
menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros pero él
desvío el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Él pudo haber hecho
esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera
junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, no
quiero verlo nunca más." El carpintero le dijo: "creo que comprendo la
situación".
El hermano mayor le
ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto
del día para ir por provisiones al pueblo. Cerca del ocaso, cuando el
granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo. El
granjero quedó con los ojos completamente abiertos, su quijada
cayó.
No había ninguna cerca
de dos metros. En su lugar había un puente que unía las dos granjas a través del
arroyo. Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.
En ese momento, su
vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano mayor le
dijo: -"Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente
después de lo que he hecho y dicho". Estaban en su reconciliación los
dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus
herramientas. -"No, espera". "Quédate unos cuantos días tengo muchos
proyectos para ti", le dijo el hermano mayor al carpintero. "Me
gustaría quedarme", dijo el carpintero, "pero tengo muchos puentes por
construir".
Muchas veces dejamos
que los malentendidos o enojos nos alejen de la gente que queremos, muchas veces
permitimos que el orgullo se anteponga a los sentimientos,
No permitas que eso pase
en tu Vida.
Aprende a perdonar y valora lo que tienes. Recuerda que
perdonar no cambia en nada el pasado pero si el futuro. No guardes rencores
ni sentimientos de amargura que solo te lastiman, te alejan de Dios y de las
personas que te quieren, Aprende a ser feliz y disfruta de las maravillas
que Dios ha creado. Él te ama y desea que tengas
una vida dichosa, llena de amor y armonía.
No permitas que un
pequeño desliz malogre una gran amistad...
Recuerda que el silencio
a veces es la mejor respuesta...
Una casa felíz es lo que
más importa. Haz todo lo que esté a tu alcance para crear un ambiente en
armonia.
Recuerda que la mejor
relación es aquella donde el amor entre dos personas es mayor de que la
necesidad que ellas tienen una por la otra...
LA PUERTA o EL MIEDO
En una tierra en guerra, había un rey que causaba
espanto. Siempre que hacía prisioneros, no los mataba, los
llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa
puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras
cubiertas de sangre.
En esta sala el rey les hacía formar un círculo
y les decía entonces... "Ustedes pueden elegir entre morir atravesados por las
flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta misteriosa".
Todos elegían ser muertos por los
arqueros.

Al terminar la guerra, un soldado que por mucho
tiempo había servido al rey se dirigió al soberano y le dijo: --"Señor, ¿puedo
hacerle una pregunta?"
Y le responde el rey:
--"Dime soldado".
--"¿Qué había detrás de la horrorosa puerta?".
--"Ve y mira tú mismo", respondió el rey.
El soldado entonces, abrió temerosamente la
puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y aclararon el
ambiente... y, finalmente, descubrió sorprendido que la puerta se abría sobre
un camino que conducía a la libertad.
El soldado admirado sólo miro a su rey que le
decía: --
"Yo le daba a ellos la elección, pero preferían
morir que arriesgarse a abrir esta puerta".

¿Cuántas puertas dejamos de abrir por temor?.
¿Cuántas veces perdemos la libertad y morimos por dentro, solamente por
sentir miedo de abrir la puerta de nuestros sueños o nuestras metas?
Juan 10:9 "Yo soy la puerta; el que por mi
entrare, será¡ salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos."
Apocalipsis 3:8
"Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto
delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque
tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi
nombre."

CERRANDO CIRCULOS ... o LAS ETAPAS de Paulo Coelho
“Todo tiene su tiempo, y todo lo
que se quiere debajo el cielo tiene su hora”... Eclesiastés
3:1.

“LAS ETAPAS”
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la
vida. Si insistes en permanecer en ella, más del tiempo necesario, pierdes la
alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, cerrando puertas, cerrando
capítulos, como quieras llamarlo; lo importante es poder cerrarlos, dejar ir
momentos de la vida que van clausurándose.
¿Terminó con su trabajo? ¿La relación se terminó? ¿Ya no vive más en
esa casa? ¿Debe irse de viaje? ¿La amistad se acabó? Puede pasarse mucho
tiempo de su presente "revolcándose" en los porqués, en regresar el cassette y
tratar de entender ¿por qué sucedió tal o cual hecho?
El desgaste sería infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus
hijos, sus hermanas, todos y todas, estamos orientados a ir
cerrando capítulos, a pasar las hojas, a terminar con etapas, o con momentos
de la vida, y seguir adelante. No podemos estar en el presente añorando el
pasado, ni siquiera preguntándonos ¿por qué? Lo que sucedió… sucedió, y hay
que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de
empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado
a nosotros. ¡No! ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de
casa, botar documentos, vender o regalar libros. Los cambios externos pueden
simbolizar procesos interiores de superación: dejar ir, soltar,
desprenderse.
 En
la vida nadie juega con las cartas marcadas, hay que aprender a perder y a
ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo con lo que
tenemos en el presente. ¡El pasado ya pasó! No espere que le devuelvan
algo, no espere que le reconozcan sus méritos, no espere que alguna vez se den
cuenta de quien es usted. Suelte el resentimiento, encender "su televisor
personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo
mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida es para vivirse hacia adelante, nunca para atrás. Porque si
usted anda por la vida dejando puertas abiertas, “por si acaso”, nunca podrá
desprenderse de eso, ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o
amistades que nunca clausuran, posibilidades de "regresar“ ¿para
qué? Necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo
invadieron… ¡si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo! si no, déjelos ir,
cierre capítulos.
Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. Pero no lo haga por orgullo
ni por soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese
corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese
trabajo. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses,
hace un año. Por tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la
hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regrese
será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo, desprender lo que ya no está en
su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un
lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este
mundo llegó sin ese “adhesivo”, por tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y
es trabajo suyo aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que
hoy le duele dejar ir.
 Es
un proceso, esto de aprender a desprenderse, y humanamente puede lograrse
porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre,
apego, necesidad. Pero cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase,
sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental, y
cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir hacia
adelante con tranquilidad. ¡Así es la vida!
Paulo Coelho
“No os
conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad
de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:2
 “ Olvidando
ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo
Jesús”.
CARTA DE JAVIER METHOL A
AGUSTINA Por varios
lados me ha llegado la carta que reproduzco abajo. Una adolescente, Agustina, le
envió a sus amigas un mail, contándoles que estaba leyendo el libro "La sociedad
de la nieve", y que tan "copada" la tenía la lectura, que decidió ponerse en
contacto con Javier Methol (sobreviviente de los Andes, padre de cuatro hijos
cuando el accidente, que estaba casado con Liliana, a la que perdió en la
avalancha de nieve que sufrieron en los Andes), para hacerle esta pregunta:
¿cómo es posible que usted le agradezca tanto a Dios, si su esposa murió de una
forma tan horrible? Methol le contestó y a Agustina, impresionada, le faltó
tiempo para remitir a un montón de gente su respuesta, que éstos a su vez
enviaron a otros y así sucesivamente... y que hoy les llega a
ustedes.
 Hola querida Agustina: Te voy a tratar
así porque tienes la edad de mi hija menor, así que casi te conozco.- Nada hubiéramos logrado nosotros sin el Amor
con el que Dios nos unió en Su Mandamiento: "Ama a tu prójimo como a ti mismo",
porque así, unidos, logramos la fe y la esperanza que nos dieron la fuerza para
luchar por la vida de todos por igual.- Agustina: El accidente lo causó
totalmente un error humano de los pilotos y no podemos culpar a Dios por los
errores de los hombres. Y entonces se
produjo el primer milagro: "Medio avión, sin alas ni pilotos, increíblemente
aterrizó en medio de lo imposible".- Hoy día, expertos de las FFAA
expresan que eso es imposible que suceda de nuevo, porque si se hubiera partido
un metro antes o un metro después, nadie se hubiera salvado.- Cómo podemos no agradecer a Dios.- Cómo
podemos no agradecer a Dios cuando nos mantuvo vivos a pesar de que el mundo nos
había dado por muertos, dándonos los medios y el camino para salir. Sí,
Agustina, yo sé lo que tú piensas.- ¿Cómo puedo agradecer cuando Liliana murió de
una manera tan horrible? Pero yo te digo: Liliana no murió porque nos dejó tanto
amor, que sigue viva en nuestros corazones.- Sólo su cuerpo quedó
enterrado en la nieve, porque su alma está junto al Señor y todo su amor quedó
en mi corazón para que yo lo devolviera a nuestros hijos.Nadie la recuerda por
cómo murió y sí, por cómo vivió. Fíjate qué injusto sería yo si viviera llorando
su muerte y olvidan do
todos los momentos llenos de amor y felicidad que compartimos mientras vivimos
juntos.- Hoy, cuando la recuerdo o veo una foto suya, sonrío recordando su
amor.-Recuerda, Agustina: las personas mueren recién el día que las olvidamos y
por lo tanto, nunca llores a los que amas porque los mantienes vivos en tu
corazón. Además, la capacidad de amar del ser humano es infinita y puedes amar a
varias personas al mismo tiempo y con la misma fuerza. Yo, después de ser padre
y madre durante cinco años, me volví a casar con Ana María y con ella tuvimos
cuatro hijos más. Amo a Ana María con todas mis fuerzas y ella lo sabe, pero no
he dejado de amar ni a Liliana, ni a mis padres, ni a mis hermanos
fallecidos.- La muestra del amor infinito nos
la da Jesús Cristo, que hasta su vida dio para salvarnos.- Nunca reniegues de
Dios ni de Cristo, que son una misma persona, porque es el único que permanecerá
a tu lado en los peores momentos, consolándote y ayudándote y ten cuenta que,
aunque tú no lo veas, Él siempre te escucha si le hablas desde el corazón,
porque a tu corazón Él te contestará.- Lo hace conmigo siempre que lo
necesito.- Prueba hacerlo con amor y lo comprobarás. Recibe querida Agustina un
cariñoso beso y abrazo de padre, con mi deseo de que, junto a tus seres
queridos, Dios te bendiga y proteja con el mismo Amor que lo hizo con nosotros
en la montaña. Javier Methol
ENTREVISTA
A JAVIER METHOL: "...PARA MI ESE FUE EL VERDADERO MILAGRO DE LOS
ANDES..." (Fuente:
www.ivythomas.edu.uy Hecho por:Francisco Cabrera;Juan Bautista Cantú;Camila
Gómez;Belén Manfredi;Magdalena Sebé)

Entrevistamos a Javier Methol uno de
los 16 sobrevivientes del catastrófico accidente de los Andes del 13 de octubre
de 1972. Se presentó vistiendo una camisa de color celeste, un jean, una campera
sobre sus hombros, y championes. Él tuvo un trato muy amable con nosotros, se
mantuvo abierto hacia todas las preguntas. Nos dimos cuenta de que no tenía
ningún remordimiento y posterior a la entrevista le mostramos unas preguntas que
ya teníamos planteadas; de las cuales algunas pensamos que no eran muy adecuadas
para preguntar. Él estuvo dispuesto a contestar absolutamente todas ellas y más,
las cuales se nos venían a la cabeza durante la
entrevista.
-¿Cuántos años tenias en ese
momento?
-36. Duplicaba a los mas jóvenes que
tenían 18 años
-¿Qué puedes recordar de aquella fatídica tarde a
bordo del Fairchild de la fuerza aérea?
-El vuelo fue de terror,
era todo diversión. Cuando nosotros entramos a la Cordillera hubo una tormenta
que tapó el avión de nubes. No se veía nada, y era toda gente joven que hacían
chistes y bromas. Cuando agarrábamos pozos de aire todos gritaban: “¡Ole!” Uno
de ellos agarró el micrófono y dijo: “Por favor abróchense los cinturones para
que no se desparramen los cadáveres”... Pero de repente el avión entro en un
pozo de aire y empezó a descender 200 o 300 metros y cuando salimos de él,
salimos también de las nubes. Estábamos volando a 2 metros por
encima de las rocas. Ahí, evidentemente algo iba a suceder; pusieron los motores
a toda potencia mientras Liliana y yo rezábamos juntos de la
mano.
-¿Qué pensaste que iba a
suceder?
-Mira… sólo Dios lo
sabe. Tú la esperanza nunca la perdés. Mientras estás vivo siempre tenés
esperanza. De repente se sintió un gran ruido, otro y después un “ghrsssshh", un
ruido como que iba arrastrándose el avión y de repente se detuvo. “PARA MI ESE FUE EL VERDADERO MILAGRO DE LOS ANDES”:
Medio avión sin alas y sin piloto que lo dirigiera aterrizó en el medio de
la Cordillera... ¡Imposible! Sólo Dios
pudo hacerlo.

-¿Y cómo fue la primera noche allá?
-La primera noche hacia un frío
tremendo. Enseguida apareció el capitán del equipo de rugby, que se sentía
culpable porque él había organizado todo y empezó a rezar y a poner orden. En
ese momento se le declaró líder; todos pusimos todo lo que podíamos
de nosotros y empezamos a ayudar. Se agarró ropa; nadie dijo esto es mió,
esto es tuyo, era del que agarraba, y si había uno que tenía frió se le daba mas
ropa. Y con los forros de los asientos se hicieron mantas. Pero el calor más
grande no lo daban ni las mantas ni los pulóver, era el calor humano. De entrada
tuvimos que atender a los heridos, habían muertos y nos teníamos que ayudar
entre todos, a la par, luchando por la vida de los demás; lamentablemente todos
no se pudieron salvar.
-¿Eras consciente de los que estaba
pasando?
- Sí totalmente. Un día mi esposa me
preguntó: “¿Javier, pensás que vamos a salir de ésta?” Y le respondí: “Mira
donde estamos y vivos. Evidentemente si estamos aquí vivos es porque Dios tiene
una misión para nosotros.”
-¿Nos podrías describir el lugar donde se
encontraban?
-Era todo blanco, blanco. Nevó como
hace muchísimos años que no nevaba.
-¿Cómo era la
convivencia?
-Muy buena. Todos luchaban por el bien
de todos y en ningún momento nadie tiro para sí, compartíamos absolutamente
todo, la comida, el agua, el abrigo y sobretodo el cariño.
-¿Se creó una rutina?
-Era según la situación.
Era horrible ver que uno estaba muy herido, que el salvataje no llegaba y que se
morían. Hubo casos que se hubieran salvado si el rescate llegaba a tiempo. Había
dos chicos que no eran médicos pero hicieron de médicos y atendieron esos
casos.
-Haz un esfuerzo, trata de rescatar algo un hecho, una
cara, algo que te impresionó
-Te impresionaba todo
pero tenías que sobrepasarlo. En la montaña tuvimos la opción de morir o vivir y
elegimos vivir. Hicimos lo imposible para que todos vivieran, lamentablemente no
todos lo lograron. Había un chico, que murió después, que tenía una pierna
engangrenada y estaba muy mal, pero sin embargo era él el que mas espíritu
daba y cuando lo iban a atender decía” No, no, atiendan a fulano
que esta peor que yo”. El ánimo que daba ese chico era
extraordinario
-Después de que se les acabaron las provisiones que
tenían, ¿cómo hacían para sobrevivir?
-Mira… nosotros comíamos un cuadradito
de chocolate y la tapita de un desodorante con vino, eso era de mañana y de
noche. Después que se acabó todo fuimos a ver si encontrábamos alimento haciendo
excursiones en búsqueda de valijas con comida o líquenes en las rocas pero fue
todo infructuoso Habíamos intentado comer cualquier cosa, masticar cuero entre
algunas, pero ya no quedaba nada... Y en un momento uno de los chicos dijo:
“Estamos rodeados de proteínas”.... Se escuchó un silencio y todos comprendimos
lo que pasaba, se refería a los cuerpos sin almas de nuestros amigos muertos. Se
discutió y ocurrió entonces el acto de más valentía, que fue cuando el chico
comió el primer pedazo de carne humana, después de él fueron uno tras
otro a seguirlo.

-¿Cómo hacían para conseguir el
agua?
-Los primeros días era derretir hielo
en la boca. Si el frió era grande, el hambre era peor y la sed mucho peor.
Nosotros derretíamos hielo en la boca o en una botella, el hielo te quemaba los
labios y nunca tenías la suficiente agua para satisfacer. Entonces se nos
ocurrió poner una chapa a la hora del sol, el cual era muy fuerte, y
conseguíamos unas pocas gotitas. No daba para satisfacer la sed pero por lo
menos era un sorbo de agua por día.
-¿Cómo hacían para no dañarse los
ojos?
- Se crearon lentes de
la nada. Con un plásticos de la revistas de aviación, se cortaron y se pusieron
en trozos, se cocieron con cables y así todos tenían lentes.
-¿Alguna
vez el grupo perdió la esperanza?
-Algunos dijeron que se iban a morir y
así fue. Pero otros como yo nunca perdieron la esperanza, yo siempre supe que
saldría de la montaña. Mi fe era muy
grande pero no sólo en Dios, sino en mí y también en todo el grupo. Yo sabía
que iba a salir por cuatros razones, mis cuatros hijos
-¿Qué sentiste en la avalancha?
-La avalancha fue
terrible, nosotros pensamos que todo lo malo ya había pasado, no podía pasar
nada peor, pero repente sentimos un ruido sordo y en tan sólo segundos estábamos
tapados de nieve, fue desesperante. Había un encendedor y en el medio de la
oscuridad una pequeña luz se podía ver. El encendedor se empezó a apagar y
enseguida nos dimos cuenta que era porque nos quedábamos sin oxígeno; no
sabíamos si estábamos un metro bajo la nieve o diez. Había un caño en el avión y
lo empezamos a sacar para fuera y luego de unos segundos entró aire. Entonces ya
sabíamos que podíamos respirar. El avión estaba tapado por dos metros de nieve.

-¿Cuántas personas murieron en el
alud?
- Ahí murieron nueve personas, el
capitán del equipo y Liliana entre otros.
-¿Cómo fue el retorno a
Montevideo?
- Maravilloso, cuando
llegué pude ver a mis cuatros hijos. Inocentemente ellos se preguntaban: “¿Papá
volvió y mamá?”, pero no me decían nada. La mas chiquita que en ese momento
tenia 3 años me preguntó: “¿Y mami?” y yo le dije, mami esta en el cielo junto
con Dios, porque era tan buena, tan buena que la necesitaba, pero le dio permiso
para hablar contigo cada vez que la necesites, así que mira para el
cielo, hablale y ella te va a contestar. Me dijo, “Bueno” y así
sucedió. Todos los rugbistas sobrevivientes se fueron a una entrevista en el
Christian pero yo me fui con mi familia porque pensé que era más importante
estar con ellos.
-¿Se siguen viendo con los
sobrevivientes?
-Si una vez al año por lo menos. Todos
juntos es muy difícil porque siempre hay alguno viajando o haciendo esto o lo
otro. Todos los 22 de diciembre hacemos una fiesta que al principio era sólo
para los sobrevivientes pero hoy en día es para nosotros y nuestras
familias...
-Bueno muchas
gracias, muy amable por toda la información que nos brindó fue un placer
entrevistarlo, que nos cuente esta historia tan impactante e
interesante.
Historia del Milagro y tragedia de los Andes
por Lord Buworld (
buword.wordpress.com)
Hay episodios en esta vida que lo dejan a uno sin
palabras y analizando su propia existencia. Y lo que es más importante,
preguntándote por qué damos importancia a cosas que comparadas con otras pierden
todo su sentido. Anoche vi un documental que me dejó helado pese a que la
historia ya la conocía desde hacía muchísimos años y que siempre me ha
fascinado. El documental narra lo ocurrido en 1972 en Los Andes.

De sobra es conocida aquella tragedia y
hazaña de un grupo de muchachos uruguayos, pero por si alguien la desconoce, les
resumiré un poco aquel episodio épico de supervivencia y superación de la raza
humana.El 13 de Octubre de 1972, un grupo de muchachos, jugadores de rugby,
despegó de Uruguay rumbo a Chile para jugar un partido y al mismo tiempo
disfrutar de unas pequeñas vacaciones. Aquel equipo, llamado Old
Christians jamás jugaría ese partido, pues su avión se estrelló en la Cordillera
de Los Andes, en un lugar perdido entre los picos majestuosos andinos. Allí,
perdidos, en un paisaje desolado y dominado por el silencio y la nieve, los 24
supervivientes habrían de sufrir lo inimaginable para mantenerse con vida. Con
los escasos alimentos que poseían, esperaban con ansiedad un rescate que no
llegaría. Al poco se enteraron por radio que la operación de búsqueda había sido
suspendida. La imposibilidad de ingerir alimentos les llevaría a la decisión
final de alimentarse de los cuerpos de sus compañeros muertos. Aquello se
resumía en vivir o morir. No había otra posibilidad. Con temperaturas que
bajaban hasta los -30ºC por las noches y con el peligro latente de los aludes,
que acabarían con otros ocho compañeros, sufrieron durante 72 días la tortura a
la que la vida los estaba sometiendo.

Fueron Nando Parrado y Roberto Canessa los que se
armaron de valor para afrontar una expedición que finalmente les llevaría a la
salvación de todos ellos, cuando se encontraron con el arriero Sergio
Catalán.Este documental narra con sus auténticos protagonistas, que vuelven al
lugar, aquellos días en los que demostraron una valentía y una capacidad de
superación que difícilmente podríamos soportar el resto de los mortales. Con
palabras entrecortadas y lágrimas en los ojos, cada uno de ellos da su visión de
aquellos 72 días de 1972.Un ejemplo de hasta dónde es capaz el ser humano de
superar sus límites. Una hazaña que , 36 años después, sigue levantando el
interés de todo el mundo.A mi, por más que vea y lea acerca de esta historia,
nunca dejará de provocar mi admiración absoluta.Una historia de auténticos
héroes, de ejemplo de solidaridad, de amor por el prójimo, de superación
personal. Una de los hechos más fascinantes que la raza humana ha llevado a
cabo.

Esos héroes que aún viven se llaman: Fernando Parrado,
Roberto Canessa, Roy Harley, Antonio Vizintin, Carlitos Páez, Gustavo Zerbino,
Javier Methol, Adolfo Strauch, Eduardo Strauch, José Luis Inciarte, Roberto
François, Daniel Fernández, Pedro Algorta, Álvaro Mangino, Ramón Sabella y
Alfredo Delgado.Dieciséis nombres, dieciséis personas a los que la vida puso al
límite de la resistencia humana y a la que vencieron.
Mi máximo
respeto y la admiración más absoluta.
Fotos s de la web www.carlitospaez.com
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